Nombre: Tierra de sueños
Categorías: Drama
Director: Jim Sheridan
Año: 2002

Otras reseñas para esta película

Alejandro Martin Maldonado * * *

Tierra de sueños (2002)

Distintas visiones

Llamó Ana, estaba aburrida y quería salir de la casa. Decidimos ir a cine, yo quería ir a Capitán de Mar y Tierra y ella a Lost in translation así que decidimos ir a En America. Iba con el antecendente de que mi papá había llorado toda la película al verla. Y con una afirmación extraña: la niña del afiche, según él, no era la mejor, la clave estaba en la mamá y la hermana. Además estaba el hecho de que Sheridan se la dedica a Frankie Sheridan, que imaginamos, deber ser un hijo que perdió.

Desde el comienzo de la película las dos niñas nos conquistan. Basta la primera secuencia en el carro para que quedemos capturados por sus ojos. Además esta secuencia puede quedar para la historia de la pedagogía cinematográfica: como en tres minutos se pueden presentar todos los personajes, el caracter particular de cada uno, el drama que están viviendo, lo que la aventura tras la que van y las dificultades que van a tener en ella. Todo está meticulosamente presentado.

Luego viene el desenvolvimiento de la trama. Es irregular, a ratos parece demasiado un retazo de secuencias videocliperas, si bien algunas en sí mismas son fascinantes: sobre todo la llegada a Manhattan. Hay algo que hace que la película no sea contundente así tenga tantas cosas potentes. Debe ser el armazón.

Definitivamente el angel negro no logra encajar. Puede ser por allí la cosa, hay un juego entre realismo visceral y relato onírico que posiblemente no encaja del todo bien. Y en especial el angel, que parece pertenecer al mundo más real, pero que resulta quizás el más irreal. Sin duda es hermoso, pero nunca resulta potente.

Pero hay una idea, que quizás terminan poniendo demasiado en palabras, que me pareció muy interesante. El protagonista un actor ha perdido su alma por la muerte de su hijo, y es incapaz de simular. Su mujer le pide continuamente que actúe para sus hijas, que aparente la felicidad que no tiene. El es incapaz. Y también es incapaz de conseguir trabajo en los teatros de la ciudad. El núcleo de la película consiste justamente en ver como logra recuperar el alma y sólo puede hacerlo en la medida que aprenda de nuevo a mentir.

Un tesis muy particular dada la concepción que se tiene usualmente de la mentira como algo reprobable. Aquí en la mentira está el germen de la ficción. Y en la capacidad para mentir la raíz para ser para los otros. Y para ser de otra manera, distinta de la que creemos nos domina. Se asocia aquí el hecho de tener alma con tener la capacidad de fingir, que sería la que daría origen al teatro, y por supuesto, al cine.

Quizás es una lástima que esto sucede demasiado en palabras y que no vemos bien qué es lo que hace que el protagonista finalmente aprenda. El director es fascinado por las mujeres que rodean al protagonista y él, que parecería ser el centro, termina siendo marginal. Ellas hacen que sea una película realmente hermosa. La protagonista con su fuerza y sus ojos gigantes si bien no me capturó, me tuvo siempre consciente de que siempre que había un cristal por allí que amenzaba con romperse. La chiquita me conquisto desde el comienzo y fue siempre un respiro ante una situación permanentemente tensa. Pero es verdad que es la hija mayor la que nos conduce. Nunca se roba el show pero siempre está allí para mirarlo todo tan detenidamente, tan profundamente.

*** 

Luego de ver la película fuimos con Ana al apartamento de su mamá. Una sobrina le había dicho que la película era pésima, "muy gringa". Y me puse a pensar en le hecho de juzgar las películas. Ahora me acaba de costar demasiado ponerle estrellas a esta película. Quizás no he debido hacerlo. Me parece a ratos una costumbre muy extraña la de decir que una película sea buena o mala. ¿Con qué derecho lo hacemos? ¿Con qué cirterio? Y más en una película tan personal como ésta, una película en la que el director se dejó el corazón. Está llena de problemas, pero ¿qué más da? ¿De qué se trata hacer una película como esta? ¿Qué hacemos cuando la vemos? Sin embargo no podemos evitar juzgar. Si me pongo en esa posición y la miro friamente quizás no le pondría tantas estrellas (es verdad que cuatro dan demasiado poco juego y menos de tres uno siente que la película se rajó)- ¿Deberíamos correr el límite a cinco estrelas?. Mirándola friamente desde mi escritorio, en frente del computador, diría que es una gran película para televisión, pero que en la pantalla se ve con algo que le falta, cierta cohesión que uno le pide a una película para que sea grande. Pero ¿qué mas dá? ¿A quién le importa este juicio en realidad?

*** 

Parece que a mí se me escapó lo esencial de la película, o al menos, así parece haberlo captado muy bien mi amigo Andrés Villaveces en la columna de su blog. Se la envié a mi mamá con la que tuvimos una larga discusión acerca de la esencia del film que se manifiesta al final. Andrés escribe su blog en inglés, y nosotros introdujimos a mi papá en la discusión, que al haber sido el más afectado por la película era el más interesado, pero que no sabe inglés. Así que mamá, a la que parece haberle gustado mucho la reseña, decidió traducírsela. Y yo compartir su traducción con ustedes.

Dice entronces Andrés:

"Después de una semana de espera (de alguna manera el jueves parece ser el día del cine para nosotros) fuimos a ver In América. El Tiempo volvió un embrollo lo de las listas de las películas la semana pasada y creímos que la película no había durado sino una semana en Bogotá. Afortunadamente, todavía estaba en cartelera.   

Ninguna de las reseñas que he leído sobre la película de Jim Sheridan parece detenerse en algo que considero central en la misma: el dolor que causa una pérdida. En la película asistimos a un duelo silencioso la mayor parte del tiempo, como los de la vida real, que me fue fácil relacionar con los momentos en los que yo he experimentado el vacío total que significa perder a alguien muy cercano a mí. Esa tristeza profunda (mezclada, como sucede en la vida real, con momentos de risa fresca en los que uno se esfuerza por vivir, por seguir adelante) que está presente toda la película capta de forma muy real esa sensación de vacío, de impotencia, de no encontrarle sentido a la vida que nos genera una pena muy profunda. Por supuesto que la película es mucho más que esto. En algunos momentos el relato parece un poco simple, pero el tono de Christie, la niña de diez años, exige que así sea.

En mi opinión la figura del ángel negro es eficaz. Algunas personas han criticado el hecho de que la película cae en la trampa rusoniana del buen salvaje. Sin embargo, esas personas existen (sin importar la raza, la edad, el género, etc.) y a veces parecen irrumpir de “la nada”. En realidad es una suerte muy poco común encontrarlas, pero, por alguna razón, yo no pude estar acuerdo con la mayoría de las reseñas que consideran que el ángel negro no funciona en la película.

La actuación está muy controlada, exceptuando el caso de Ariel. En realidad creo que la actuación del padre fue profundamente convincente (al principio parecía muy inseguro, pero precisamente está viviendo ese momento: no tiene ninguna convicción, es incapaz de actuar en el teatro, es incapaz de ver que la vida sigue después de la muerte de su hijo). La actuación de la madre también es muy convincente, especialmente cuando se derrumba ya avanzada la película. Obviamente, Ariel es adorable. Y Christe es muy conmovedora en su silencio, en su capacidad de observación, en sus monólogos interiores, en su capacidad de asombro.

Nueva York es casi un personaje de la película. Siempre he tenido una cierta sensación de que Nueva York no es una ciudad en los Estados Unidos (aunque se haya ido volviendo cada vez más). La mañana del 9/11 la sensación de pérdida que experimenté no conectaba para nada con el hecho real de que Nueva York estuviera en los Estados Unidos. Aunque esto se ha dicho de muchas maneras, Nueva York es una ciudad del mundo, es decir una de las pocas ciudades que ha logrado alcanzar este estatus. La película nos presenta de modo amable la suciedad de Nueva York, su belleza total, su dureza —mezclada con su humanidad. Para mí Nueva York es un lugar muy humano, mucho más que cualquier desagradable suburbio en los Estados Unidos. La película nos permite echar unas cuantas miradas a la diversidad de seres que habitan en Manhattan, a la fealdad y a la belleza de su arquitectura (extremas las dos), a todas sus manifestaciones exageradas."
Andrés Villaveces, Febrero 27, 4:24 PM

Pero mi mamá no se contentó con se traductora, e introdujo su comentario en el mail que me mandaba la traducción para que la revisara... yo la dejé como estaba.

"Me gustó la reseña. Es una delicia ver cómo algo le puede hablar a alguien desde tantos ángulos. No estoy de acuerdo con lo del ángel, para mí más bien era como una especie de metáfora, una cierta concesión de Sheridan para los niños, la posibilidad de que las niñas, que estaban tan golpeadas por la muerte del hermanito pero mucho más por lo que ésta había afectado a sus padres, pudieran dar salida a su mundo infantil de sueños.  Para mí, aunque no muy convincente, fue un poco una entrada del mundo maravilloso del cuento infantil que permite a las niñas y, por ende, a la madre respirar en un ambiente que se iba haciendo cada más más irrespirable.  Bueno. Te mando la traducción por si la quieres pulir porque yo no tengo tiempo.  Así se la mandamos a tu padre ya limpia. ¿Vale o no vale?"
Elvira Maldonado, Febrero 29, 5:30 PM