Nombre: Dogville
Categorías: Drama
Director: Lars Von Trier
Año: 2003

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Mauricio Reina * *

Dogville (2003)

Como unos perros

Dogville, el trabajo más reciente del director danés Lars Von Trier, es una de esas películas que generan amores y odios. Sus seguidores probablemente destacarán la audacia de sus técnicas narrativas, el buen trabajo del elenco y la desoladora visión que la cinta propone sobre la naturaleza humana. Sus detractores seguramente dirán que se trata de un ladrillo difícil de digerir, caracterizado por su lento desarrollo y sus caprichos argumentales.

La película tiene un poco de lo uno y de lo otro. Es indudable que la propuesta narrativa de Von Trier es interesante. La película se desarrolla en un gran espacio vacío que representa un pueblo estadounidense en medio de la Gran Depresión. Se trata de una representación peculiar: las calles y las paredes no existen, y tan sólo están sugeridas con unas líneas pintadas en el piso. Sobre ese escenario transcurre la historia de una mujer fugitiva que es acogida por los habitantes de un pueblo, quienes posteriormente la humillan y la esclavizan.

Es innegable que las buenas actuaciones soportan el desarrollo del filme, especialmente teniendo en cuenta la austeridad de los demás elementos narrativos. Nicole Kidman construye un personaje creíble y efectivo, como la mujer que es objeto de las pasiones extremas de los habitantes del pueblo. El resto del elenco (que incluye glorias legendarias de la actuación, como Lauren Bacall y Ben Gazzara) logra crear una atmósfera opresiva que sirve de apoyo al mensaje central del director y guionista: la naturaleza humana no tiene remedio.

Pero esos logros se ven totalmente eclipsados por los caprichos narrativos de Von Trier. La puesta en escena brechtiana que al comienzo es interesante, se vuelve francamente insoportable tras las tres horas de proyección. Y lo que es peor: los personajes cambian su comportamiento sin que medien sólidas motivaciones argumentales. Al final ellos y nosotros terminamos convertidos en simples marionetas de un director caprichoso.