Nombre: Promesas del Este
Categorías: Drama, Acción, Suspenso, Política, Thriller
Director: David Cronenberg
Año: 2007

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Pedro Felipe * * *

Promesas del Este (2007)

De Promesas del Este lo que más me llamó la atención fue el Este. Haber escogido a la cultura inglesa —representada por Londres, el escenario en el que se desarrolla la historia— y la rusa —puesta en escena mediante los ancestros o los orígenes de todos los personajes— no es en absoluto una coincidencia. Britannia es lo más parecido a esa versión superlativa de la cultura europea que es America, y la Rossiya actual corresponde a una versión extrañamente familiar de la sempiterna amenaza oriental; ni tan estructuralmente propia como Alemania (del este), ni implicando tanta alteridad como Irán. En el justo medio para arrojar una sombra sobre la reunificación europea.

El europeo del este es presentado en esta cinta de Cronenberg como un ser mafioso, o en todo caso como una criatura que sin encontrarse en la miseria o la desesperación absoluta, de todas maneras vive y evoluciona en los extramuros. Ni siquiera Anna Khitrova (Naomi Watts), la enfermera de ascendencia rusa de segunda generación (y que por ende no habla ruso) se salva de esa apreciación, pues vive con su madre en casa de un tío, no exactamente como una náufraga pero sí casi como una huérfana.

Sin embargo, me parece que Promesas del Este no pretende en lo más mínimo trazar un retrato psicológico o sociológico de la Europa del Este; de lo contrario Cronenberg no se habría concentrado de tal manera en los clichés y los a priori de los occidentales, ni habría filmado una cinta que en muchos sentidos hace pensar en una versión gore de Borat. A mi juicio el autor trazó por el contrario —pero con un insuperable sentido de lo políticamente incorrecto— un retrato de la bestia que anida en el imaginario de los europeos de occidente.

En cuanto cuento de terror Promesas del Este es muy eficaz. Hay un ogro; hay un bebé; el ogro quiere comérselo (o por lo menos eliminarlo); hay una Risitos de Oro que se opone firmemente... Y no me estoy burlando, aunque tampoco busco tomarme (demasiado) en serio la cinta... Simplemente me he propuesto encontrar el punto medio entre una obra que me impresionó de sobremanera la primera vez que la vi, pero cuya intensidad no me alcanzó la segunda, y mucho menos la tercera vez que me la repetí. El punto medio, además, entre esos personajes todopoderosos como lo es el patriarca Semyon (Armin Mueller-Stahl) y la beba huérfana.

Para terminar quiero señalar que todas las explicaciones relativas a la famosa escena violenta en el sauna me parecen algo vanas. ¿Que el autor quiere ponernos un espejo enfrente para hacernos reflexionar sobre nuestra pasividad...? ¿Y usted qué haría? Ante tres gorilas tratando de perforarse un riñón o la aorta, yo trataría de largarme lo antes posible, o de ver cómo evolucionan las cosas siempre y cuando logre encontrar un punto de observación seguro. No me gusta el presupuesto de violencia absoluta de Cronenberg, así como no me gustan los graffitis en las estaciones de metro, o donde quiera que sea; pero cuando alguien se propone y logra pintar uno en pleno Concorde —como sucedió hace unas décadas— no puedo más que quitarme el sombrero y reconocer un gran logro, con tal de que no me digan luego que se trata de hacerme reflexionar. Así aprecio la escena del sauna, sin echarle tiza.

De cualquier modo, para mí el misterio sigue intacto: ¿Es Cronenberg un realizador de películas o un autor?