| Nombre: | La historia del camello que llora |
| Categorías: | Drama, Comedia, Ciencia Ficción, Suspenso, Aventura, Documental, Fantasía, Infantil, Basado en hechos reales, Misterio |
| Director: | Byambasuren Davaa |
| Año: | 2004 |
La historia del camello que llora (2004)
Sólo faltan los músicos.
Van a sacrificar al camello, le digo a Mónica cada diez minutos. Que no, no puede ser, me reponde ella un poco desesperada por mi insistencia. O lo sacrifican o se muere, añado. Algo así va a ocurrir, hay que prepararse, dame la mano, aprieta. Esta película, está visto, trata sobre la inevitabilidad de la tragedia.
El camello llora ahogadamente, como si viviera el preludio de un ataque de asma. La película me la prestaron L. y D., que son ambos veteranos de la guerra contra el asma y hábiles usuarios de ventilanes y ventolines. El camello gime como L. en ese paseo en el que la agarró el asma sin inhalador a la mano. Casi se nos muere.
Es dificil creer que alguien pueda hacer una película sobre un camello que gime, pero ahí está el camello y gime, efectivamente. La madre no le permite acercarse, lo rechaza. Esa es la excusa. Hace poco pasó algo parecido con Knut, el oso polar bebé del zoológico de Berlín. Un ambientalista demente había recomendado matar al animalito. La crianza artificial es perjudicial, decía. Nunca será un oso de verdad. Las autoridades del zoológico, en coordinación con la policía, instalaron varios anillos de seguridad, porque algún desequilibrado estaba pensando hacerle caso al ambientalista demente y volarle los sesos al osito para sosegar su miseria. Al final no pasó nada, pero fueron días difíciles para todos. Knut sigue ahí, en el zoológico, criado a tetero, esperando a que lo visitemos.
La inevitabilidad de la tragedia, decía. Hay seres que vienen al mundo a sufrir. Miren a esa familia de pastores de camellos: Aislados en el medio del desierto helado, aguantando los repetitivos cuentos del abuelo, consumidos por el tedio, sin un televisor para calmar la ansiedad, para acallar los gemidos del camello. Es dura la vida. La enseñanza de esta película, pienso más adelante, es que en realidad no hay opción. Hay que aceptar las desgracias como vienen. Ya es hora de pegarle el tiro a la pobre bestia. Ande, viejo, deje de cantar y haga su deber. Saque la escopeta.
Pero el viejo no la saca. Estos rústicos son sordos y tercos. El viejo insiste en salvar al camello, en conciliarlo con su madre, que le da rodillazos en la cara cuando se acerca a mamar. Camella hija de puta. El bebé insiste, tiene hambre, ni más faltaba. Ahí le dan leche ordeñada con un cuerno. La mitad de la leche cae por fuera. La madre sale corriendo. Tal vez deberían matarlos a los dos, le digo a Mónica. Ella insiste en que la película no puede terminar así: Ellos aprecian mucho a esos animales. Es que ésta es una historia real, le recuerdo. No importa, dice ella, no puede terminar así.
¿Pero entonces cómo puede terminar? Digo: El camello gime. La cabrona desnaturalizada huye. La familia insiste, le reza a su deidad de preferencia y canta. Mandan a los niños al pueblo por un músico. ¡Por un músico! Para realizar el ritual. El ritual, lo único que les queda. Brujería, pues. Si no tienen escopeta también se puede a machete. No puede ser tan dificil degollarlo. Y la carne de camello no puede ser mala. Lo importante es que el camello deje de llorar, creo que el punto está claro. Los niños salen a lomo de camello para el pueblo. Al grande, que debe tener unos once años, lo encartaron con el chiquito de cinco. Es increible cómo no se pierden. No hay caminos, no hay nada. Por fortuna hay una linea eléctrica visible que los guía después de un rato, pero de verdad que llegar del campamento al pueblo es un evento milagroso.
Y bueno, de eso se trata La historia del camello que llora. De un camello recién nacido que llora y llora, y una familia de pastores intentando consolarlo. Se trata, si quieren, de no perder la esperanza pese a todo. De buscar a un músico y tener un poco de fe. Tal vez eso baste: Fe. Pero de verdad que es complicado entender cómo encaja todo. Por qué hay cosas que sirven y otras que no. Por qué prolongan hasta la tortura el sufrimiento del pobre camello abandonado. Y es real, que no lo olviden, lo que vemos es real. Esto es un documental. No hay manipulación. Tal vez por eso puede terminar mal, le explico a Mónica. La vida es así: Un día por la mañana se levantan y descubren que el viejo madrugó a degollarlo. Es buena piel, todo se aprovecha. Lo aprecian, lo hacen rendir. Hacen un banquete e invitan a los vecinos. Ese sería un final feliz de la vida real. La versión live-action de Bambi es un cortometraje: El protagonista muere a los cinco minutos de haber perdido a su madre. Se lo come un lobo o algo así. Se cae en una zanja. Se ahoga en el lago helado o se desnuca por andar patinando con Tambor. En la vida real los camellos llorones no sobreviven. En la vida real un músico no puede hacer nada por un camello. Que no. Que sí. Que no. Que sí. Ahí llegó el músico en una moto. Silencio. Atención. A ver qué pasa.
