Nombre: The boss of it all
Categorías: Comedia
Director: Lars Von Trier
Año: 2006

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Pedro Felipe * * *

The boss of it all (2006)

En 1939 los afiches promocionales de Ninotchka de Ernst Lubitsch rezaban ¡Garbo se ríe!, lo cual era toda una novedad debido a que la diva no había hecho nunca una comedia, y en la vida real... bueno: I want to be alooone. Aunque abundan las diferencias entre Lars von Trier y la inolvidable Greta, el director y la actriz comparten la característica de no haberse acercado al cine ni para reír, ni para hacer reír. Pues bien, ahora también los hermana que su fama de uraños sirva como resorte cómico. ¿La prueba? El eslogan de The Boss of it All es ¡Lars von Trier ha hecho una comedia...!

Es muy probable que el autor haya filmado esta película simple y llanamente porque le dieron ganas de hacerlo: nunca hay que desestimar la intensidad de sus capricho-búsquedas. Pero tampoco hay que olvidar que la película se encuentra entre la segunda y la última entrega de USA: Tierra de oportunidades, la tercera de sus trilogías. Sería inexacto decir que lo que lleva de esa obra sea más polémico o dramático o crítico o trasgresor o lo que sea que el resto de sus películas. Pero a mi juicio, Dogville y Manderlay son dos películas extenuantes tanto para quienes van a verlas, como para quienes participaron en su creación: Nicole Kidman por poco no resiste el voltaje de protagonizar la primera cinta y se inventó compromisos artísticos para evitar volver a trabajar con von Trier, lo cual no es del todo censurable. El director por su parte no ha renunciado a dirigir el tercer volumen, Wasington (sic.), pero antes ha decidido darse "un descanso" con una obra menor y autónoma, sobre la que él mismo nos dice, al comienzo de la película y reflejado en la ventana de un edificio mientras se filma izándose en una grúa, que se trata de una cinta inofensiva, que no hace pensar ni reflexionar: que lo que vamos a ver es una comedia...

Ahora bien, antes que nada, hay que señalar que sí que se trata de una comedia. Viéndola uno se divierte, a veces con la sonrisa de los guiños que ponen a trabajar la inteligencia, otras con las carcajadas que suscitan los buenos payasos, y por último con la risa incómoda de quien sabe que se están burlando de él, y al mismo tiempo no puede dejar de verle la gracia al asunto (lo kafkesco [≠ lo kafkiano]). El público escandinavo, y el danés en particular, también encontrará varios elementos costumbristas -a falta de mejor término-, pues se trata sin duda de una cinta dirigida en primer lugar a (burlarse) de varias características de la tierra en donde Lars vino al mundo. 

Me parece que el primer aspecto cómico delineado en el párrafo anterior se concentra en la personal caricatura que el autor hace del género cómico. De hecho, la citada aparición de von Trier al comienzo de la película no es más que la primera de las tres ocasiones en las que nos hablar desde la misma grúa, con su voz de bisagra mal aceitada. En todas, sin embargo, nos platica breve pero elocuentemente sobre lo que estamos viendo, y de la comedia en general, marcando con fuego los tres actos de las obras clásicas. Resaltando asimismo que en el segundo tercio aparecerán personajes sacados-de-un-sombrero, pues "la comedia necesita vitaminas", aunque su introducción sea algo forzada (de ahí la pertinencia de las interrupciones, de la peli, que en realidad son dispositivos de continuidad). Y, en el último giro, en la famosa punch line, cumpliendo con todas las normas del género, no obstante de paso acabe (¡y de qué manera!) con las inevitables expectativas que nos habíamos hecho como espectadores. 

En lo tocante a la verdadera risa, me parece que el motor de lo cómico se encuentra en haber logrado mostrar -mediante la vida en una oficina más que contemporánea- el absurdo en que vivimos los humanos de principios de milenio: tenemos que pasar la mayor parte de nuestras vidas entre personas que muchas veces no nos interesan, con las que no nos entendemos, y que tampoco nos agradan, para llevar a cabo proyectos muy desgastadores que en muchas ocasiones nos tienen sin cuidado, y todo eso pretendiendo que las actividades se dan en un clima de concordia, de buen humor y de camaradería. Por su puesto, no nos queda ninguna otra salida, pero el resultado -al ser exagerado como lo es en The Boss of it All- es muy feliz. Es en ese sentido que me parece un acierto que el eje narrativo de la película consista en un actor contratado para hacerse pasar por el Gran jefe (yo creo que ese va a ser el título en español), siendo que se trata de un artista desempleado, egocéntrico y poco creíble. La interpretación de Jens Albinus (Los idiotas, Dancer in the Dark) es muy apropiada: parece recién llegado de (o a) Marte.  

Y para terminar el toque Dogma: el director de cámaras es un programa informático aleatorio bautizado Automavisión® shooting concept... Pero que no panda el cúnico, pues los cambios de cuadro y los acercamientos no son bruscos, por lo menos no tanto como para interferir en la historia. No hay que olvidar que estamos en Trierland.

¡Ah sí, se me olvidaba dañarles la película! Termina bien, su final es feliz, sin una sombra de tristeza... En los términos del director, por supuesto.