| Nombre: | Pequeña Miss Sunshine |
| Categorías: | Drama, Comedia |
| Director: | Valerie Faris |
| Año: | 2006 |
Otras reseñas para esta película
Pequeña Miss Sunshine (2006)
Hace un par de meses vi la Pequeña Miss Sunshine y me dejó muy-muy-muy contento. En mi descargo debo señalar que la presencié de civil, es decir, no buscándole ni sus quiebres, ni sus aciertos, ni sus errores, ni sus aportes: tan sólo gozándome el viaje, cual chiquilla de cinco años que va a participar en un concurso de belleza.
El caso es que me gustó, la Pequeña Miss Sunshine, y ahora que leo otras reseñas tengo que aceptar que no es tan perfecta como me pareció: las familias disfuncionales ya han sido más que identificadas por el séptimo arte, en particular en USA y Alemania; en la construcción de varios personajes de la peli (pienso en el padre, en el hijo y en el espíritu hermano) no se buscó más allá del cliché más cercano, o sea de caricaturas de caricaturas; y en fin, el Óscar al Mejor Actor de Reparto recibido por Alan Arkin es más desconcertante que injusto, pues su personaje perece a medio camino para nunca jamás regresar, ni siquiera como fantasma.
Sin embargo, la cinta está a eones luz de ser mala y se sitúa en las antípodas de lo aburrido. Me parece que el segundo premio que le otorgó la Academia -al Mejor Guión- sí es justo y pone de manifiesto su verdadero valor, pues se trata de un libreto impecable y eso de por sí puede salvar a toda una comedia, incluso cuando el resto de los aspectos sea una mala payasada, lo que también está lejos de ser el caso. (En los dramas, pienso, parecen ser las actuaciones las que funcionan como jóker cinematográfico). Para ser más claro diré que si la historia es sencilla, la manera de contarla no, pues se utilizan con inteligencia los resortes del género, y con excepción de un comienzo algo débil, la narración es sólida y precisa como una película de los Hermanos Marx. A mi juicio, el eje de la narración se encuentra en que el fracaso existencial de todos los personajes se ve muy matizado -y hasta ridiculizado- por la alegre (pero no tonta) inocencia de Olive, la pequeña Miss Sunshine honoris causa, quien a medida que avanza la película se convierte en el personaje central por ser la única que aún tiene un objetivo en la vida, por no decir ganas vivir. Que su sueño sea participar en una estúpido-serio concurso de belleza para niñas de cinco años no la hace menos conmovedora, pues ella y su abuelo (q.e.p.d.) desde el principio tienen muy claro a qué van. Aunque es cierto que varios personajes carecen de interés, sus interacciones no. Es por eso que es tan eficaz el recurso de encerrarlos dentro de una conspicua camioneta, la cual también habría merecido ser nominada al Premio a la Mejor Actriz de Reparto. Puede que los personajes sean planos, pero de sus encuentros salen chispas.
Yo creo que la Pequeña Miss Sunshine no le hace daño a nadie en el sentido en que me cuesta imaginar a un cinéfilo que va verla, y a media función pide que le devuelvan la plata (a propósito, a mi nunca me la han devuelto, y hay que ver los follones que he armado; los multiplex acabaron con esa arma del respetable público). Tampoco sé con precisión qué porcentaje de espectadores saldrá de la sala satisfecho o muy-muy satisfecho, el caso es que esta comedia, entre anárquica y costumbrista, es lo suficientemente rica, bien llevada y construida como para perdérsela por cuestiones de principio... Si usted le tiene una profunda aversión a las familias que atraviesan la mitad de los Estados Unidos para que su fruto más joven participe en un concurso de belleza, en todo caso vaya a ver la Pequeña Miss Sunshine, aunque sea por la música.
