| Nombre: | Entre copas |
| Categorías: | Comedia |
| Director: | Alexander Payne |
| Año: | 2005 |
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Entre copas (2005)
Entre copas
El domingo 27 de febrero, durante la entrega de los premios Oscar, Julio Sánchez definió Sideways (o si se prefiere Entre copas) como "un paralelo entre el vino y el ser humano". Fanático de este tipo de bebidas, de Europa, y de sobreinterpretar todo lo que ve y oye, Julio Sánchez pudo hacernos reír, pero no nos dio ninguna pista útil para comprender la película. Y quienes fuimos al teatro apenas la estrenaron, quienes leímos en El tiempo que encontraríamos una fiel representación de nuestros amigos en las interpretaciones de Thomas Haden Church y de Paul Giamatti, sentimos que ante la compasión y la honestidad con la que Alexander Payne nos cuenta su historia podría ser más práctico e inteligente simplemente guardar silencio.
Se trata de una historia sencilla, horriblemente sencilla. Sus protagonistas son personajes reales, cotidianos, obsesionados con sus propios problemas y su pasado. El viaje que éstos emprenden, la línea argumental de la película, es tan común y recurrente que nos parece imposible que alguien haya conseguido conmovernos tanto con algo que, en el fondo, pudo ser nuestro último paseo a Melgar. Y podríamos, si queremos, quedarnos horas y horas tratando de explicarle a nuestros amigos y a nuestros papás por qué es importante verla, tratando de descifrar el misterio que tanto pareció emocionarnos inventándonos frases como la del paralelo entre el vino y los seres humanos.
Pero lo cierto es que en nuestra memoria quedan, al final, las imágenes, los gestos, los personajes. Nos emocionamos no por las ideas que sacamos de la película, sino porque la sentimos honesta, sencilla, veraz. Y Payne, que nos había sorprendido anteriormente con su cinismo en Election y su triste humor en About Schmidtt, logra decirnos mucho más con su tranquila técnica narrativa y su cuidadoso sentido documental de lo que mucho tiempo después podríamos llegar a abstraer de ella.
Si quisiéramos ser ingeniosos podríamos decir que se trata de "un poema visual que trasciende los límites del lenguaje", o que es "una mirada incisiva y demoledora sobre la esencia de la humanidad". Pero como Sideways habla por sí misma, como no necesita de nosotros para defenderse o justificarse, creo que lo máximo que podemos hacer es compartirla, recomendarla, repetirla.
