| Nombre: | Lugares comunes |
| Categorías: | Drama |
| Director: | Adolfo Aristaraín |
| Año: | 2002 |
Otras reseñas para esta película
Lugares comunes (2002)
Caer en lugares comunes
Fui a verla en cine con Verónica. Al salir de la casa apresurado fui a apagar la luz y di en el interruptor. Escuché un timbre y pensé que se trataba del citófono. Yo ya debía estar en la portería esperándola, en eso habíamos quedado. Pensé: "¡ay, ya llegó! y yo aquí, siempre me demoro horas en salir!" Corrí a contestar, pero no había nadie del otro lado. Me di cuenta de mi torpeza: ¡lo que había sonado era el timbre! ¡y yo mismo había timbrado! ¡no había apagado ninguna luz! Después de reírme de mí, salí a contarle. Efectivamente estaba en la puerta. Pero me estaba esperando sin llamar.
12 de Noviembre 2003
Ver la película fue una experiencia bastante decepcionante. Me quedó una pregunta dando vueltas en la cabeza: ¿Cuales eran los lugares comunes? Por lo general se usa esta expresión para señalar esas frases, afirmaciones, reflexiones, donde no se dice nada nuevo, muchas veces creyendo que si se lo hace. El protagonista, un viejo profesor jubilado a la fuerza, decide comenzar un cuaderno para escribir sus pensamientos. Allí habla de los lugares comunes, de todo lo que se dice sin decir nada. Lo que yo no logro entender de la película es que: ¡el tampoco dice nada! No hace más que repetir reflexiones "sabias" trilladas y más que trilladas. Somos obligados a escuchar su voz a través de toda la película donde no se nos dice más que un "lugar común" tras otro. El colmo de esta situación se da el día en que le comunican a nuestro querido profesor que no ha de dictar más clases. Llega al salón, abre su cuaderno de notas sobre Rayuela, lo mira, lo cierra. Les dice: "No se dejen confundir por todas las lecturas pretensiosas, Rayuela lo que es es la historia de amor más intensa que hay". ¿Está denunciando los lugares comunes o está cayendo en uno? Hasta aquí le damos el beneficio de la duda, pero instantes después renuncia a dar la clase (lo que habría sido en realidad cerrar una carrera con broche de oro, si hubiese dado la mejor clase sobre Rayuela, aprovechándola para hacer su reflexión, o por lo menos encontrando alguna conexión), prende un cigarrillo en actitud de "confianza", (que sengún la actitud de los estudiantes parece que nunca se dio), y les dice que "no les enseñen a los niños a memorizar datos, enseñenles a pensar". ¿Qué tipo de lección es la que quiere dar este profesor? ¿Se nos quiere presentar un personaje interesante, o un aburrido profesor en sus últimos días? Si se trata de lo primero la película fracasa de cabo a rabo y si se trata de lo segundo estamos ante un proyecto extraño y quizás muy interesante. En ambos casos somos sometidos a una tortura: escuchar sus "sabias" reflexiones acompañando practicamente todas las escenas de la película. Yo nunca supe de cuál de las dos películas se trataba, y quizás la duda, y el sonsonete, me la amargaron.
Hay otros "lugares comunes" en la película que hacen que no sea un completo desastre. Nos encontramos allí con una pareja común y corriente. Personas como nos encontramos en la universidad, en nuestra familia. Lejos de los "lugares comunes" de Hollywood vemos aquí personajes muy parecidos a nosotros. (Quizás incluso en la actitud de creer que se dice algo cuando en realidad sólo se repite lo ya dicho).
24 Noviembre 2003
Se acaba el semestre e inevitablemente se pasa por el momento de evaluarlo. Estuve muy tentado a despedir mi clase con algún tipo de reflexión, pero en alguna medida lo que pensé acerca de los lugares comunes me libró de hacerlo. Es tan fácil caer en los lugares comunes. ¿Cómo no hacerlo? ¿Efectivamente deben evitarse?
Con Andrés conversamos el otro día sobre la película y llegamos a puntos interesantes. Me hizo ver que la posibilidad que yo apenas consideraba debería ser la más plausible. Aristaraín es completamente consciente de la simpleza de su personaje y lo deja ser. La pregunta es: ¿para qué contar la historia de un personaje así? ¿porqué hacernos escuchar todas sus retaílas? Me siento inclinado a pensar que en alguna medida muchos de los que han pretendido no caer en esos lugares comunes inevitablemente los rondan. Aristaraín, que sin lugar a dudas debe tener un alto nivel de cinismo e ironía, parece reconocerse en la "sabiduría" del profesor.
Recogí esta reflexión para mi caso. Al intentar hablar a los alumnos no iba a decirles: yo nunca quise enseñarles que se aprendieran nada de memoria, quise impulsarlos a pensar. Pero en el fondo eso terminaría diciéndoles; lo mismo que el viejo profesor. Y ellos me escucharían como lo hacían sus alumnos, como un lugar común más. Entonces renuncié a hablarles de esa manera y les dí la mejor clase que pude. Talvez lo extraordinario es sólo lo ordinario cuando se hace con corazón. Otro lugar común. Tal parece que no podemos salir. Eso parece decirnos Aristaraín. Talvez nos recomienda no preocuparnos tanto por eso. Liberarnos un poco del cinismo y la ironía. Reconocer aquello que nos alienta y nos sostiene. Entre tantas palabras, el profesor vive por su mujer y por su hijo. Y vive por las palabras. Por los gestos. Y, como vemos al final, no se trata de cosas tan separadas.
