| Nombre: | Tiempo de volver |
| Categorías: | Drama, Comedia, Aventura |
| Director: | Zach Braff |
| Año: | 1969 |
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Tiempo de volver (1969)
Confiando en la nueva generación de directores estadounidenses, en que el cine norteamericano independiente puede seguir siendo tan bueno como el de Wes Anderson y Alexander Payne, asistimos entusiasmados a Tiempo de volver. Zach Brach (su director, guionista y protagonista) puso todo su talento, sus recursos, y su energía en este proyecto: de eso no cabe duda. Pero aunque por momentos consideremos su ópera prima como una obra conmovedora, triste, simpática, creo que, en el fondo, es el trabajo un tanto auto compasivo de su creador para(por trillado que suene) redimir sus propios fantasmas, no los del espectador.
Tiempo de volver es, antes que nada, una película de perdón, conciliación y recuperación. El problema es que durante la historia nos perdemos un paso del proceso, el detonante que consigue salvar a Andrew Largeman de su oscuro pasado. Lo vemos hablando horas y horas con su futura novia sobre su mamá, su papá, y su infancia, pero al parecer ese es el único rastro que una serie de difíciles situaciones dejaron en él, los recuerdos. Es difícil identificarse con él, porque el único medio a través del cual alcanzamos a comprender por qué es necesaria su redención son sus historias. No cambia, creo, nada de lo que vemos en él durante la primera escena, que lo que vemos al final. Consigue novia, sí, y tiene la oportunidad de gritar parado sobre un camión: pero sus gestos, sus acciones, su actitud, se mantienen igual para el final de la película. No entendemos qué ni cómo fue que ocurrió lo que salvó a Andrew Largeman.
Pero la honestidad con la que Zach Brach nos cuenta su historia alcanza a salvarla. Ese es el único motivo que nos mantiene conmovidos durante toda la película. Y preferimos encontrarnos con este tipo de historias en una sala de cine que con cualquier otra cosa, porque sentimos que son las obras que corren riesgos, que dicen algo, que parecen hechas por una persona real, las que nos devuelven la fe en este medio.
