| Nombre: | Los increíbles |
| Categorías: | Animación |
| Director: | Brad Bird |
| Año: | 2005 |
Los increíbles (2005)
Puede que sea difícil creerlo, pero Los increíbles es una película que logra ser tan perfecta, honesta y conmovedora como cualquier gran obra de ficción con actores y escenarios reales. Está, creo, entre lo mejor que ha salido este año, y me gustaría pensar que los críticos, los cinéfilos, y el mundo entero la tomará tan en serio como se suele hacer con las películas de Scorsese, de Bergman, o de Almodóvar.
La historia, como suele ocurrir con las producciones de Pixar y de Disney, se centra en una serie de personajes que viven en una especie de mundo marginal y mágico que funciona dentro de la vida cotidiana y ordinaria que todos conocemos. En este caso Brad Bird, el guionista y director, nos presenta un par de superhéroes que, por culpa de la sociedad y algunas cuestiones políticas, deben dejar a un lado sus poderes especiales, ocultarse en la normalidad y la rutina de todos los días, para terminar, obligados por su naturaleza, a forzar un regreso a su antigua profesión como salvadores del mundo.
La película es tan sumamente real y genuina que nos involucramos rápidamente en ella: sus protagonistas, Bob Parr y Helen Parr, alcanzar a ser más verosímiles que la mayoría de los personajes que encontramos en las películas ordinarias con actores reales que vemos día a día; y sus conflictos, conflictos de superhéroes increíbles e inexistentes, son tan cercanos y reconocibles en nosotros que olvidamos rápidamente la barrera que arbitrariamente solemos crear entre las películas animadas y nuestra propia vida. Y les puedo asegurar que cuando hayan llegado a la mitad de la historia ya se habrán olvidado de los dibujos animados, de los niños de al lado y del resto del mundo, porque Los increíbles cuenta, en medio de sus extraordinarias e imposibles situaciones, una historia tan universal y honesta como le podríamos pedir a cualquier otra película.
Normalmente tenemos, sin quererlo, la idea de que las animaciones solo pueden conmover a los niños. Disney y Pixar, con guiones inteligentes llenos de humor y compasión, logran romper este mito una vez más, y nos demuestran con Los increíbles dos cosas muy importantes: la primera, que también los adultos pueden llegar a identificarse y conmoverse con películas animadas; y la segunda, que los niños son lo suficientemente inteligentes para entender una historia que no se limita a mostrar chistes obvios y predecibles, y que a veces su imaginación les pide ser aun más enriquecida y estimulada con películas como, por ejemplo, Shrek y Los increíbles. Por eso, por su universalidad, por su conmovedora historia, y por sus inolvidables personajes, es que creo que está entre las mejores diez obras que hayan llegado a nuestro país en este año. Y hay que ir a verla. Porque ella, como tantas otras grandes películas, merece toda la atención que seamos capaces de prestarle.
