| Nombre: | Los lunes al sol |
| Categorías: | Drama |
| Director: | Fernando León de Aranoa |
| Año: | 2002 |
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Los lunes al sol (2002)
El dolor y el humor
Una película sobre un grupo de desempleados que pasan sus días soportando las horas y soportándose los unos a los otros (literlamente, llevándose en hombros).
En el cine siempre ha habido quien se ha interesado por los personajes marginales, por todos esos que "se han quedado fuera". De alguna manera, constituye un intento por mostrar que a pesar de estar fuera no dejan de exisitir. Quizás como un llamado a que los que aún no hemos caído en cuenta los notemos. Incluso como una señal de atención para que nos demos cuenta que podría llegar a pasarnos.
Esto marca definitivamente la diferencia en la forma en que veamos la película. Recuerdo una vez cuando, hace algunos años, fuimos en parche por una semana, casi todos los días, a ver un ciclo de las películas de Kaurismaki (otro experto en el cine de marginales). En la más dura de todas (La vendedora de cerillas) nos reímos muchas veces: todas las tragedias que le sucedían a la protagonista tenían un tono de humor negro que hacían que entre todos nos contagiáramos la risa. Muchos en el público nos odiaban, otros se reían con nosotros.
¿Era algo como para reírse? Siempre le he querido hacer esa pregunta a Kaurismaki. En la película que cerraba el ciclo ya no pude reirme, me ví graduándome en unos pocos meses y cada una de sus tragedias me golpeaba más duro.
Fernando León, el director de Los lunes al sol, trata con mucho cariño a sus personajes (claro, no son finlandeses). Estamos en un puerto de Galicia, donde ante el cierre de un astillero nuestros cuatro portagonistas se han quedado en la calle y tienen que luchar cada día, no sólo para sobrevivir, sino para no perderse a ellos mismos. Bardem muestra una vez más por qué es uno de los actores más grandes del momento y los demás nos hacen creer que la situación es real. El humor aquí es menos negro que en Kaurismaki, sin embargo también podemos ver cómo ellos mismos tienen que reírse de sí mismos para no ahogarse en sus penas. Queda por encima de todo la imagen de que sólo juntos pueden sobrevivir, de que son los abrazos, las sonrisas, incluso los insultos y las peleas con los amigos, los que los mantienen vivos.
Es interesante notar cómo gran parte del cine independiente europeo está dedicado a seguir la pista de los desempleados (las películas de Ken Loach en Inglaterra, Cantet en Francia). ¿Son restos de un marxismo trasnochado? ¿O más bien de una nueva reflexión de izquierdas? ¿O, mejor aún, muestra de aquello que dio origen al marxismo y que se mantiene hoy? Estamos en un momento en el cuál es muy fácil la tentación de abandonar toda lucha contra lo establecido argumentando que las utopías no llevaron a nada. El reto están en no caer en esa salida fácil. ¿Cómo hacerlo?
NOTA. En el cine es tradicional la oposición entre productores y directores. Se dice que en USA priman los productores y en Europa al contrario. En España pasa algo muy particular, ya que allí ha sido un productor el que ha potenciado el mejor trabajo de autor: Elías Querejeta. De él son las películas de Erice, las mejores de Aranda. Es casi un sello de calidad que ahora firma esta obra de Fernando León.
